Vergüenza foxiana y otros cuentos cortos/Alejandro Campos


VERGÜENZA FOXIANA
El ansiado momento había llegado, los grandes esfuerzos por mejorar su dicción hoy tomarían cabida. El público expectante guardó silencio. Con gran habilidad histriónica simularon prestar atención; su discurso aunque aceptable decayó excesivamente cuando
pronunció el nombre del afamado escritor Argentino,  “Borgues”, el traspié era imperdonable, aunque de esperarse de alguien que había confesado a modo de gracia “nunca haber terminado de leer un libro”. Su sombra quedó tan avergonzada de él, que se desprendió con infinito abochorno del embaldosado y se marchó corriendo entre la gente.

DOBLE NAHUALISMO
Conocí a un hombre que en sus sueños se convertía en ave rapaz, en águila. Volaba, surcaba los aires del cielo a holgura rapidísima. En esos instantes se sentía valeroso y poderoso, su destreza para desplazarse en el aire era sin par. Por esa razón ansiaba y alucinaba la noche, el momento para fugarse a su realidad onírica. De momento en momento no sabía si al despertar era una  águila que había soñado ser un hombre o un hombre que había soñado ser dicha rapaz. Lo que si sé es que cuando tuvo aquél accidente y se fracturó ambos brazos dejó de soñar que era una águila y permaneció en ese estado cataléptico que hoy lo caracteriza.

COMPLEJO DE TELÉMACO
En este contexto intrincado, la trama de la personalidad del sujeto que somatiza esta  patología presenta una fenomenología centrada en un odio al padre como lesión inmemorable causado por ser tan absorbente y exagerado en el cuidado del hijo, a tal extremo que nunca se aleja de él, esto es, que la figura paterna es tan acendrada como influencia en el hijo que éste, se ve obligado a retirarse a toda costa del progenitor. El rasgo grave es cuando en el trance telemaquiano del hijo, la madre impotente, no para de tejer.

PIRRONISMO – ESCEPTICISMO
- “Habrá que creer o pulverizarse”, le dijo la señora que salía del gran cuarto que anunciaba al niño de dos cabezas al joven que entraba. Él termino de entrar. Ella esperó a que se acomodara, suspiro y con un gran alarido entrecortado llamó al inaudito niño. Concentrando esos cuatro ojos en él y moviendo con agilidad sus dos cabezas bajó por las escalinatas. -¡Esto es increíble!, profirió él, y antes de que pudiera explayar su asombro, se hizo polvo.

LEPCAMIPUFO
El lepcamipufo es un mamífero terrestre perteneciente al orden de los Cetáceos, posee un hocico ancho y alargado a modo de pico y dientes cónicos; sin embargo, algunos que poseen rasgos félidos tienen plumas; sus dientes aunque un poco aplanados (en forma de azada), les permiten engullir presas de gran tamaño. Su distribución es muy escasa y se les ha visto en muchos lugares del mundo. De costumbre gregaria y apacible, estos predadores tienden a apoderarse de grandes terrenos abiertos, donde sus escamas le permiten asolearse por grandes jornadas en soledad, como prefieren estar. Exhiben parasitismo sexual; en este caso, el macho se fija sobre el cuerpo de la hembra de forma permanente, obteniendo su alimento del sistema circulatorio de ésta. Cuentan con cavidades tiesas, que les permite aparearse por largo tiempo, en época de brama tiende a la vida solitaria y las hembras emigran, los machos prefieren buscar zonas árticas. Su cola oscila entre los 60 y 70 cms. Y finalmente es importante mencionar el hábitat del lepcamipufo que incluye bosques herbáceos y áreas desérticas-pantanosas que le permitan sobrevivir a este carnívoro  frente a su dieta preferentemente herbívora.

PERRUNOS
Algo acaecía entre mi perra chihuahueña y yo. Estaba mirándola desde mi reposet cuando irguió sus orejas, tensó la mirada y la ancló sobre el resquicio de la cocina. Yo me concentraba en ella tanto, como ella en lo que observaba con sigilo. De imprevisto, sentí su instinto, su inspiración natural primigenia me envolvía. Nos lanzamos los dos a la vez. Ahora ha regresado a su casita de cartón, relajada me echa una mirada llena de estupor. Encogido en mi reposet aguardo atento su veredicto. Tengo la boca llena de pelos.

LA TRAICIÓN
El ladrón puso la mano en la bolsa, se volvió furtivamente alrededor, para asegurarse que nadie los advirtiera, veía con sagaz agudeza. El otro cleptómano, su colega, desconcertado, lo miraba con acierto. –“Para evitar traiciones, debes siempre anticiparte a todo”, le decía mientras atravesaba su corazón con el cuchillo aún untado de mermelada.

INTELIGENCIA NEURONAL
Ella siempre se jactaba de su inteligencia, justificaba esto en base a lo que le señalaba su propia intelección, “que esto se debía a su número mayoritario de neuronas”. Él la escuchaba asombrado, incrédulo. Ella nunca habría imaginado que él la trepanaría para tratar de contarlas.

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Alejandro Campos Oliver (Cuernavaca, Morelos, 1983). Catedrático de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Maestrante en Pedagogía por la UNAM. Diplomado en Escritura Creativa por la UCSJ. Especialización en Edición por el Grupo Editorial Versal S.C. en la Casa del Libro de la UNAM. Autor de diez libros, entre ellos: Sombra (Eternos Malabares, FONCA-CONACULTA, 2010) y Melancolía del Olvido (UNAM, 2009). Sus cuentos, poemas y ensayos han sido seleccionados en una treintena de antologías en Iberoamérica. Premio Estatal de la Juventud Morelense 2009 por trayectoria artística. Profesor Honorario del Colegio de Postgrado de la Universidad Nacional Alcides Carrión de Perú. Preside la Cátedra Miguel Escobar. Dirige el Instituto Nacional Descentralizado de Traducción e Investigación Literarias de la CADELPO. Ha participado en numerosos encuentros literarios nacionales e internacionales en México, Canadá, Cuba, Perú, Ecuador, Colombia y Uruguay. Parte de su obra ha sido traducido al inglés, francés, alemán, catalán, italiano y náhuatl.

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