Poemas de Verónica G. Arredondo

Refracción


A la mitad de una flor
mi corazón está brotando la noche
con los ojos cegados por un carrusel de luz
en medio de un túnel
                                        una línea blanca interrumpida
las luces de un poblado a lo lejos        
       intermitentes
no hay señalamiento
un solo carril
un perro-sueño atropellado
no hay cruces

mi corazón está brotando flores
a la mitad de la noche

Mi corazón está brotando flores
a la mitad de la noche

no hay cruces
un perro-sueño atropellado
un solo carril
no hay señalamiento
las luces de un poblado a lo lejos
                                                                                                          intermitentes
                                       una línea blanca interrumpida
en medio de un túnel
con los ojos cegados por un carrusel de luz
mi corazón está brotando la noche
a la mitad de una flor



No más luz
o naufragio en un poema




Empieza en medio de la historia y luego retrocede el instante en que se constituye el espacio imaginario, cuando Monsieur N. dibuja una isla en una servilleta blanca ¿Quién no ha soñado con una isla desierta?
La escena ocurre a la vez en la banca del parque…
entre rosas y magnolias.
Los escenarios son intercambiables. Se me ocurre ahora, que no sólo voy a contar una,
sino dos historias paralelas.
El miedo de perder a Eurídice,
Julieta Campos
…nombres, sitios,
calles y calles, rostros, plazas, calles,
estaciones, un parque…
el mundo nace cuando dos se besan,
gota de luz de entrañas transparentes,
Piedra de sol
Octavio Paz
 

voy a escribir la letra invisible
la marca de vaso llena de insomnio
agua negra sobre
        piedras negras
huida de un verbo sin transitar
interrumpido verso sueño
reescribir un poema en (y) hay, como siempre, historias que interfieren. Y hay, como ya dije, un hombre que dibuja una isla sinuosa sobre una servilleta
en el parque una banca una pareja se ahoga en el lago
                              no hay reflejo
en el océano, memoria oscura, emerge como todas las islas. Si la estuviera imaginando Octavio Paz, sería una lámpara prendida en la mitad de la noche
no más luz
en una isla en forma de parque
escribir nada    








Frases inconclusas


La carencia: ese hueco de los cuerpos no apareados o el atroz silencio de los mudos.
Malva Flores


Te despides y (primera persona del singular elidido) quedo siempre con una palabra
en la punta de la lengua,
descendiendo
por una escalera rota.

Sigo el polvo de tus pasos huecos (oxímoron):
en la penumbra surcan
el premeditado abrazo,

(Voz pasiva) muda mi garganta estrellada
en medio de la noche,
mientras (adverbio de temporalidad) te veo partir.






No puedo dormir
no lo he intentado siquiera y sé que no puedo dormir 
he cambiado indistintas veces de posición, he relajado los músculos de mi nuca, los hombros, desde el coxis hasta la espina dorsal, desde la punta de mis dedos hasta el cuello, desde la punta de mis pies hasta el ombligo
he dejado las pastillas, el alcohol, las esquirlas del tabaco, la contemplación del tiempo suspendido de la hierba
hoy olvidé mirar hacia el poniente, no vi los haces de luz reverberar/ refractarse en el lago, los autos, las ventanas de los edificios, las avenidas: semáforos intermitentes
debió ser eso (pienso)
o tal vez, los párpados cerrados
estoy sentada
comienza a embriagarme el olor a letra, lo siento penetrar en cada poro
abro los ojos
te espero con las palabras cruzadas en forma de v,
nadie contesta de este lado del auricular
no he podido evitar hace días, descolgar el teléfono y marcar
deben ser las lluvias o las lunas de octubre
nadie contesta de este lado del auricular
no llegues sin mí

                                                                                                 

       Verónica G. Arredondo 

2 comentarios

  1. Me fascina la intimidad entre esta poeta y el lenguaje.

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  2. gracias, se cristalizan en el alma, como siempre excelentes textos,

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